11/16/2006

Mis amigos, mi balanza y mis ideas

Generalmente la primera impresión que la gente tiene de mi es mala, suelo caer mal de primeras; a veces esto se hace permanente y terminan odiándome o puede pasar lo contrario. Me ha pasado esto con la mayoría de quienes han sido mis amigos, quienes hasta hoy lo siguen siendo.
También suele pasar que a los que les caigo bien de inmediato me terminan cayendo mal a mi, pero maaaal, o sea esto de las relaciones sociales de vueltas increíbles con el correr de las gentes.
Tengo una amiga aspirante a monja, gran contradicción esta, bueno se podría decir que es lo mas cercano a “Dios” que estoy en este momento; la conozco hace casi 6 años, y solía pelarme, le caía pésimo, estábamos en grupos distintos en el cole, y ella se juntaba con mi “cuasi enemiga”. No se cómo, ni cuándo se dio vuelta la situación y años más tarde nos reíamos de esto; de las cosas por las cuales me pelaba y que yo en momentos aparento. Y nos reíamos también de mi “cuasi enemiga” que terminó siendo “cuasi enemiga” de ella también; una mala espina en común se podría decir. Con mi amiga “La alemana” también ocurrió algo similar y a mi también me ha ocurrido.
Creo que esto pasa por juzgar a la gente antes de tiempo y sin conocer. O sea estos prejuicios que llevamos en nuestras poleras como con un prendedor. Me pregunto: ¿Qué tan malo es el pelambre?, ¿Será que enserio te tienen bronca si te pelan? Yo caxo que cuando pelamos a la gente es un tiempo de ocio si el pelambre es infundado, es como que no se tiene nada más que hacer que andar hablando mal de una persona que ni siquiera conoces... Yo creo que esto es superable, distinto pero muy distinto es cuando ya conocen a la persona y se ponen a hablar de ella, esa wea si es grave, por que no erís capaz de decir las cosas a la cara, una suerte de deslealtad y cobardía.
De partida hay que reconocer que está mal andar hablando de la gente, pero cuando hay tantas cosas que están mal y mucho peor, se dejan pasar algunas leves en virtud de otras más trascendentales, increíbles, buenas y que la hacen a una persona bkn. Es que como buen libra ando con mi balancita pesando y pesando las cosillas.
Si me hubiera quedado en meras palabras no hubiese llegado a tener los irremplazables, incondicionales y buenas telas amigos que tengo. Cuando nos quedamos en las palabras o en lo que nos dicen de la gente, sin querer vamos formando prejuicios y contribuyendo a la generalización, y somos tan únicos, tan increíblemente únicos que a veces vale la pena detenerse un rato, buscar el por qué de las cosas o simplemente darse el tiempo para conocer o retractar la imagen que tienen de ti. Solo por el hecho que quizás encuentras algo valioso detrás. Y si en una de esas salió un mal entendido, una tonta palabra que dijiste sin sentido, saco mi balancita peso mis ideas y vuelvo a tomar la misma opción, y aunque la balanza veces se equivoque, no tiene seguro, apela a sus mil posibilidades; y por lo menos lo intentaste y más vale arrepentirse de un intento que de un no intento, y lo dice ella, no yo, “la balanza”.





 

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